jueves, 9 de diciembre de 2010

Mononadas

(o de cómo vestirse con mono y no hacer nada... por un rato, claro)

Hoy mi vestuario está resuelto en base a una de esas prendas de la temporada que, además de estar de moda, resuelven el tema de vestirse de manera rápida y sin complicaciones. Se trata de un mono strapless MUY cómodo, con voladito en la parte superior y elastizado en la cintura. Tiene bolsillos y el corte es más bien achupinado en las piernas.
Lo compré hace pocos días por santa fe, en verde manzana, y ya lo usé en un día de altas temperaturas y fue una opción perfecta, super fresca. El strapless no se desliza hacia abajo (cosa que a veces pasa) y el elástico de la cintura no ajusta excesivamente, así que -en mi experiencia- no genera ningún tipo de incomodidad. Así debería ser siempre, pero sabemos que muchas veces sucede lo contrario.

Precio: $139; viene -siempre con el mismo estampado- también en beige, azul marino y negro.

-Zapatos: unas sandalias negras con tiras compradas ayer nomás, en 1995 (se les nota la edad en la suela, como se ve en una foto), en una fábrica de Villa Devoto que creo sigue existiendo y está por Beiró y Segurola.

-Y como accesorio: tres collares de "perlas" de distintos colores -comprados en Belgrano en un local llamado "Mundana"- que suelo usar juntos cuando me visto de negro o de blanco (o de b&n como en este caso). Son largos y por lo general voy moviendo los alambres para que queden bien asimétricos y caigan para cualquier lado (como si fueran una constelación rebelde) muy desprolijamente, pero en la última foto les di una vuelta y los acomodé un poco para mostrar una opción más corta y prolija.








Las primeras fotos fueron sacadas en un raro oasis de "nada"; previsiblemente, ahora debo partir a hacer TODO.

Besos




miércoles, 8 de diciembre de 2010

Armando el arbolito


Antes de dedicarme a este post, estuve releyendo y respondiendo algunos de los comentarios que amablemente me han dejado algunas de mis lectoras, y fue un placer hacerlo dado que el espíritu de los blogs que más me gustan se funda en el diálogo y en el intercambio de opiniones. Apelo a su comprensión por no haber respondido oportunamente (situación que es posible que se prolongue hasta fin de año); este semestre resultó -y aún resulta- agotador para mí, en parte por mis propias elecciones.
En uno de esos comentarios que respondí, justamente en relación al post de ayer, decía que no soy -o no era- muy de usar accesorios. No es que no me gusten, es que me causa una especie de molestia -muy difícil de definir con exactitud- llevar cosas que cuelguen de, o circunden, determinadas partes de mi cuerpo (las carteras también me resultan incómodas, pero una se acostumbra porque es muy difícil prescindir de ellas).
Puede que haya una compleja y oscura razón inconsciente detrás de todo eso pero, en todo caso, de un tiempo a esta parte estoy tratando de incorporar el mágico universo de los collares, las pulseras, los aros y los anillos a mi vida. Me cuesta, pero me gusta el resultado porque reconozco que esos agregados personalizan mucho cualquier cosa que vistas, por masiva que sea.

Sobre el outfit de hoy:

Como quienes me conocen saben, por motivos varios no celebro las fiestas, y eso de armar el arbolito ya perdió hace tiempo el encanto para mí. Pero, como en el fondo disfruto de ver árboles con decoraciones super personales y diferentes, este año decidí innovar y sentirme marta minujín por 15 minutos haciendo una auto-instalación artística que podría llamarse "soy mi propio arbolito".
Y como se ve que las musas escucharon mi intención, este domingo alguien me hizo un presente... y yo formo parte de ese club que no termina de romper el papel de regalo que ya se está poniendo aquello que le regalaron, así que esta era LA ocasión para hacerlo. El obsequio en cuestión es un vestido negro muy simple de forever 21, con corte en la cintura y falda levemente balloon que recuerda un poco (bueno: hay que poner algo de voluntad) la parte inferior de la copa de un pino.
Es MUY corto para usar así nomás en la ciudad, el uso solitario creo que está reservado sólo para la playa; acá hay que usarlo con shorts o calzas y, hoy, elegí la segunda opción, para terminar de delinear el "pino". En cualquier momento reservo sala en el malba y hago la expo. O bien me voy a la de Marta y me quedo quietita en un rincón. Apuesto a que el 99% de los asistentes pensarían que soy parte de la muestra y que en cualquier momento van a poner cajitas de regalos a mi alrededor mientras yo canto villancicos en simultáneo.

Es cierto que podría haber usado una de mis tantas prendas verdes en lugar del vestidete, pero tomando en cuenta mi poca onda con respecto a los rituales navideños, iba a parecer el grinch ambulante y no era la idea.

Items que acompañan al vestido:
-el sucedáneo de las guirnaldas: un collar de cadenas multicolores de Las penélope (no recuerdo el precio exacto, pero es más barato que el del look de ayer),
-haciendo las veces de lucecitas: cinturón de lentejuelas multicolores también de forever 21 (precio USA: u$s 5, precio aduanero: mejor no recordarlo),
-y como la estrella de la punta: gafas multicolor que vi rastreando baratijas en Principeska y me parecieron un buen complemento para este ensamble ($40).
Zapatos todavía no me puse, pero vendrían bien unas sandalias con moño para representar los regalos del pie del árbol.







Y los que se preguntan si voy a salir a la calle así o es sólo que me pegó mal el 8 de diciembre, es porque no me conocen. La respuesta es obvia.



martes, 7 de diciembre de 2010

Doble vida

Sí, así es, hay que amortizar las compras y buscar nuevos usos para las prendas que ya tenemos. Mi vestuario de hoy -la doble vida de un pañuelo- es deudor de un ejercicio de producción que hicimos en el curso de Jose Laurent ya que ella lo armó allí a partir de este mismo pañuelo y yo lo recupero, a mi estilo.
El pañuelo en cuestión costó $100 y como ya conté lo compré en Echeverría y Moldes, este año. Hoy lo usé como vestido tubo, sujetándolo con alfiler de gancho a un bandeau en la parte superior, y usando un cinturón para terminar de definir la forma.
Lo más caro del outfit es el pañuelo; los complementos son:
-vinchita fucsia de esas que te venden a dos pesos por cabildo o santa fe,
-collar borludo de Las Penélope donde predominan el verde y el fucsia (yo lo compré ayer nomás en el stand de paseo alcorta). Precio sin descuento: $90 aprox., pero tienen descuento del 20% con club la nación, la exclusive card de paseo alcorta, las tarjetas santander, etc. Y si llevás la discoplus, creo que te hacen descuento igual.
-cinturón suela con calados con forma de flores, $16 en Todo Moda.
-esmalte verde esmeralda de Positivo, $15
-ojotas doradas compradas en Cabildo a $50
-pulsera de Andan Locas del año pasado ($39)
Y obvié cualquier otro accesorio porque tanto el collar como la pulsera ya tienen mucha presencia.

Lo que me hubiera faltado: el peluquero de Sedal (creo que se llama Teddy Charles) que peina a las modelos desde el desierto hasta las cataratas y las deja sin pizca de frizz. ¡¡¡Ay Teddy cuánta falta me hacés!!! (eso pasa por acostarse con el pelo mojado).

Pequeña historia agregada con respecto a este outfit: originalmente, lo había pensado con un collar de rapsodia con plumitas verdes que le iba justo justo al pañuelo. Lo vi el martes pasado en alto palermo, volví el domingo a buscarlo y ya no lo tenían: estaba la misma versión en violeta, pero no era la que yo quería. Ayer en paseo alcorta volví a preguntar: tenían sólo el violeta. Llamé al dot: sólo el violeta.
Voy a empezar a creer que no soy la única fan del verde... y yo que creía que el verde tenía pocas adeptas.

Así que me cansé y compré el de las penélope. De cualquier manera, como buena mujer, sigo queriendo el de rapsodia, así que si alguien lo ve en otro local, avíseme pls (para más datos el modelo se llama "humahuaca"). Besos =)






  

lunes, 6 de diciembre de 2010

Mi dosis de vitamina

Es DICIEMBRE, creo que no hace falta agregar nada. No es "mi" mes, así que por algún lado debo buscar energías extra, aunque sea en la ropa. Ya estoy empezando la meditación para convencerme de que soy una vitamina ambulante, a ver si el poder de la autosugestión funciona (funciona para tantas cosas... por qué no para esta?)

Items (los dos primeros de Vitamina, claro):
-vestido largo estampado en rojo, negro, blanco y gris, que algunas lectoras ya conocen, de la colección primavera verano del 2007, esta vez convertido en top (la tela es tan ligera que lo permite), para reciclar un poco el guardarropas,
-el "polémico" jean boyfriend que ya he mostrado,
-zapatos blancos Tosone para dar el touch girlie,
-uñas pintadas en gris clarito con un esmalte comprado en Positivo, un toque más claro que el couture grey de Maybelline que solía usar en otros tiempos,
-y aritos de Nina Piu en plateado y negro.

Las fotos me las iba a sacar con el bello fondo del Museo Metropolitano dado que hoy era mi última clase del curso de producción de moda, pero fue suspendida y con ella -lamentablemente- el tema de las fotos en ese escenario. Lo bueno es que mi agenda queda un poco más aliviada a partir de este momento, cosa que necesito.







Mañana, si el día se presta, les muestro el look del vestido hecho a partir del pañuelo largo, con el agregado de un par de compritas que hice en estos días.
Un beso

sábado, 4 de diciembre de 2010

Copas, popas y ropas

(o de cómo buscar rimas hasta en la sopa)

Tópico I: Copas

Hace muy poquitos días mi amiga Mati publicó en su blog un post acerca de regalos navideños, orientados a la moda y la cosmética. Aquí, desde mi humilde lugar -y como, lo asumo, si escucho la palabra "antioxidante" pienso en un vino antes que en una crema- les sugiero un par de regalitos de otro tipo, por si los invitan a una comida elegante o quieren agasajar a algún wine lover.
En uno de los típicos planes improvisados de mi vida, el viernes caí cual paracaidista en una cata de vinos de la bodega Colomé organizada en una pequeña y encantadora vinería llamada Wine Spirit (Chenaut 1912). Las chicas que llevan adelante esta propuesta son super amables y si quieren regalar un vino (nota: ya saben qué me pueden regalar para mi cumple), pueden consultarlas y ellas sabrán darles buenas opciones acordes al presupuesto que quieran invertir en su compra.
Tal como aclaré una vez, no es que recibo una caja de vino por decir esto, lo digo porque me gustó la atención que recibí. Si algún día me regalan la famosa caja de vino, no tendré problema en decirlo y, de paso, invitarlos a brindar conmigo por semejante acontecimiento.  

Este viernes probamos 1) el clásico torrontés típico de la bodega, 2) el Amalaya (otro vino emblema) 2009, y otros dos que les recomiendo MUCHO, a saber:
-el Amalaya Gran Corte 2009, vino que se produce anualmente seleccionando las mejores cepas y haciendo un blend que varía de año a año en función a qué tipos de uva se hayan dado mejor en ese período. Tal lo imaginable -más tratándose de un vino que en su mayoría se exporta- predomina el malbec, pero el sabor resultante es único y elegante. Cotiza $85 aprox. Es una excelente opción para llevar a una comida donde quieran lucirse, o para regalar a un gourmet open minded que sepa que existen otros vinos en la viña del señor aparte del malbec.
-Y mi favorito, una declaración remarcable si consideramos que no es que muero por esa cepa: el Malbec lote especial 2009, que acaba de salir al mercado en una partida muy limitada (doblemente limitada si consideramos que muchas botellas de esa partida se exportan) y por lo tanto a la brevedad será sólo un recuerdo en los estantes de las vinerías. Precio: $110. Un dinero, sí, pero si quieren hacer un regalo especial a un amante del malbec van a dejar una huella inolvidable (en el buen sentido, claro). Y si por el amor de Baco tienen la gracia de estar presentes al momento del descorche y de ser convidados con una copa, se van a olvidar del dolor en la billetera y sólo recordarán el buen momento.
También es una buena opción para aquellos grupetes que hacen una vaquita y compran distintos vinos para hacer una cata grupal. Por cierto, si alguien que está leyendo lo hace, que me avise, ya que me gustaría sumarme.




Tópico II: Popas

Y proas, claro, pero había que mantener la rima. Además, ok, las fotos que ilustran el post muestran la proa PERO la segunda fue tomada desde la popa. El yin y el yang, una vez más presentes en el escenario de la vida.
Estas dos fotos son un homenaje a mi última clase del curso de timonel, que fue este sábado. Además, como nunca mostré mi vestuario, les muestro las botitas de goma para que se imaginen el resto y vean que no les he mentido cuando dije que a bordo del barquito soy la antítesis de carla peterson en la campaña de Vitamina.
En la segunda foto, por su parte, se ve algo del vestuario de un compañero de clase, para reforzar el concepto de que no estamos para la producción fotográfica.

 



Tópico III: Ropa

La producción que faltó en el tópico II la aplico al tópico III que, si no fuera por el detalle de que no estoy copa en mano, resume a la casi perfección el espíritu de este post. Para subsanar ese detalle de composición, la copa en mano la tengo mientras estoy escribiendo esto (soy experta en teclear con una sola mano, es por eso que arranqué el 4 a la tarde y siendo ya 5 sigo escribiendo).  
Las fotos fueron sacadas en la rambla de pde durante mi última escapada uruguaya. Es un look similar al de la comida en Garzón porque el jean, la cartera y las botas son los mismos que usé ese día. Esta vez están combinados con:
-un top verde seco rasado arrugado, comprado en calle Córdoba, que mostraré en detalle otro día,
-pañuelo comprado en un negocio amado por mi amiga Katrynita, Giranda (reducto belgranense en la esquina de moldes y echeverría). Es italiano y enorrrrrme, tanto que se puede usar como vestido (largo). En breve publico la foto testigo. Precio: $100.
-y la campera de cuero fake que mostré hace poco.



Mi pobre mano tecleadora se acalambró, voy a darle descanso y terminar mi copa de vino (que lamentablemente no es el malbec lote especial). Besos 

EDITADO: se me había trastocado "lote" por "corte". El segundo vino del que hablé es el LOTE especial. Corregido está.






jueves, 2 de diciembre de 2010

Almorzando con Francis Mallmann

(y con unos cuantos cientos de personas más, como se puede deducir a partir de las fotos).

Creo que aun cuando todavía no se había anunciado oficialmente el tema del Punta Food & Wine, yo ya tenía mi entrada para el evento el 27 en Garzón. Bueno, no fue tan así, pero desde que me enteré sabía que aunque ese día me surgieran mil compromisos y actividades en Buenos Aires, me las arreglaría para estar en Uruguay y disfrutar de esa comida.

Y, aunque no fue del todo fácil, así ocurrió. Y para inmortalizar el momento, un fotógrafo me retrató con una super cámara, así que si alguien me ve en las caras uruguaya, que me chifle.

Ese sábado -algo nublado y muy caluroso- salimos con mi acompañante desde otro punto del departamento de Maldonado y llegamos muy puntuales a Garzón. Si bien cuando llegamos ya había varias personas en la plaza del pueblo (el típico lugar donde se realizan los eventos importantes en zonas rurales), la puntualidad nos permitió ver de cerca la cocina de la cocina. Por ejemplo, a Francis y sus ayudantes sacando la tierra que cubría el curanto de hortalizas, uno de los siete platos del menú.



Por otra parte, la puntualidad no nos sirvió para ser los primeros en probar todo ya que se cumplió el principio culinario que establece que la comida no debe esperar a los invitados, sino los invitados a la comida... y, a juzgar por los sabores resultantes, estuvo bien que así fuera.

El menú se abrió con los salmones al infiernillo, deliciosos en su costra de sal. De acuerdo a todos los comentarios que escuché (y escuché varios dado que circulé bastante), fue uno de los platos top en las preferencias de los asistentes.


Yo llegué a la primera tanda, pero hubo otra vuelta más tarde porque TODOS sin excepción (aun los que no eran fans del pescado) querían probar ese salmón.

Un rato más tarde estuvieron listos los ojos de bife, entrañas, chorizos y morcillas a la parrilla, con salsas varias. Aquí uno de los cocineros en acción:



Nosotros nos mandamos un buen choripán (y, por supuesto, le hicimos honor al ojo de bife también).

Y, luego de esas carnes, llegó el cordero a la vara, acompañado de ensalada de lechuga, tomate y cebolla morada.


Para ese momento ya estaba listo otro de los platos, las deliciosas calabazas al rescoldo con queso de cabra y aceite de menta. Y, por supuesto, el curanto de papas, remolachas, zanahorias, cebollas y boniatos.
Había también variedad de panes caseros y stands de varias bodegas uruguayas. Yo tomé, por ejemplo, tannat viejo Stagnari (un clásico), merlot y tannat-viognier de Altos de la Ballena, tannat Ariano (siempre me llamó la atención el nombre de ese vino, tal lo imaginable) y tannat reserva Pizzorno. Sí: mucho tannat, claro. Creo que al día de hoy sigue siendo la mejor opción en Uruguay, aunque se van notando los avances de muchas bodegas en su producción.
Y, por supuesto, también tomé mucha Salus. Entre el calor del día, el de la gente y el de los seven fires, o tomabas mucha agua o te deshidratabas.

Volviendo a la comida, si bien había algunas mesas y sillas, la cantidad de asistentes excedía con creces la disponibilidad de aquellas, de manera que muchas personas lo resolvieron sentándose en la fuente y el monumento principal de la plaza o bien -muy en el tono del espíritu informal del convite- haciendo picnic sobre el pasto.





Como no podía ser de otra manera tratándose de un festejo, la música estuvo presente. Mi acompañante me dijo (debo reconocer que yo estaba concentrada en la comida) que las bandas fueron dos: una interpretó folklore y la otra tango.


Finalmente llegó el GRAN momento de la jornada, el postre: duraznos y ciruelas a la plancha, servidos con queso mascarpone. MUY exquisito: si nunca lo probaron, recomiendo que lo hagan en sus casas. Sólo hace falta buena fruta (obvio), manteca, azúcar y algún licor de su preferencia. Nótese que Francis, muy coqueto, ya había hecho un cambio de ropa.




La cantidad de humo era directamente proporcional a la deliciosidad del postre. Y sí: es algo que se presta para hacer al aire libre.

Después de todo eso, te podías tomar el cafecito espresso (había también stand de Johnnie Walker pero a esa altura de la journée ya habían levantado campamento). Tratándose de una comida en tierras uruguayas, yo hubiera puesto un stand yerbatero también, daba para tomarse unos matecitos antes de partir. Ok: hacía muuuucho calor, pero... el verdadero matero lo toma sin importar el clima.

A eso de las 16 la gente comenzó a partir y un rato antes de las 17 (casi que nos quedamos para lavar los platos) hicimos lo propio para ir a dar la caminata digestiva por josé ignacio. Aquí, una postal de esa hora y la tranquilidad del pueblo:



Por supuesto, tengo varias fotos más que hoy publicaré en FB, así que quedan invitados a verlas. Y si el año que viene esto se repite y tienen chance de ir, se los recomiendo.
Besos,
a

miércoles, 1 de diciembre de 2010

No quiero una caipi, quiero un horse's neck

Estando muy de look de playa (como se ve en las 4 primeras fotos) se acercó muy amablemente un camarero (o, por qué no, un garzón, para hacerle honor al espíritu de los juegos de palabras de este blog) y me preguntó si quería tomar una caipi. Es que playa y caipi van juntas, ya se sabe. Pero yo le dije:

-NO. Quiero un horse´s neck.

Quizás sepan, y si  no les cuento, que el horse's neck es un trago muy vintage que básicamente lleva bourbon + ginger ale y, dentro del vaso, una cascara de cítrico flotando con elegancia cual cuello de caballo (eso si el trago está bien hecho lo cual, lamentablemente, no ocurre a menudo).
Y así fue como el camarero interpretó mi pedido a su manera y -después de todo- me trajo un horse's neck.

Este look de playa (nuevamente con fondo de campo) es de Zara x 3, y consta de:
-la capelina que mostré ayer
-musculosa elastizada blanca (cuesta $39 y las venden SIEMPRE, como las que van con asiduidad a Z sabrán),
-y pollerita trafaluc color coco (léase como juana molina cuando hacía su personaje de tv host en juana y sus hermanas). Es más, hasta tiene la textura de una cáscara de coco. Sólo apta para la playa, no la usaría para otra cosa, pero se da que es del mismo color y textura que una bikini Class Life que tengo desde hace mucho y todavía resiste.
Algún día mostraré bikinis pero para eso sí que quiero estar en la playa.

Y hoy dejo también un pequeño adelanto de la crónica de garzón, el look que usé en ese evento.
Items:
-el jean de Vitamina que ya mostré
-botas texanas verde inglés de Ferraro
-camisola con mangas super amplias de Plan B, un negocio que está en la esquina de Suipacha y Sargento Cabral y tiene cosas divinísimas si les gusta el estilo Rapsodia. Es un poco más barato... sólo un poco, pero algo es algo.
-Y la cartera que es de Rapsodia, de esta temporada. Ahora venden la misma pero la parte verde, que en la mía es como de un lienzo común, viene en una especie de tela de red bastante extraña. Y creo que tiene además pequeñas diferencias en las cintas, pero a golpe de vista es la misma.

Estarán pensando que me morí de calor, y tienen razón. No quería ensuciarme los pies con la tierra ambiente (eso lo logré, las que quedaron roñosas fueron las botas) ni mostrar mis piernas blancas, pero la próxima, aunque parezca recién lavada con ala, ace o ayudín ropa blanca, me voy con mini short y si es posible con bikini.

Si todo sale bien: mañana la crónica de ese día.
Un beso