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martes, 1 de febrero de 2011

Forever glamour II, parte 1

Luego de haberlo dejado abandonado por unos cuantos días, retomo la reseña de los capítulos de Forever Glamour.
En el capítulo 2, su autora Caroline Cox aborda la cuestión de los diferentes tipos de cuerpo que tienen las estrellas y –por consiguiente- todas las mujeres.
A mitad de camino de Trinny y Susannah que distinguieron 12 formas de siluetas femeninas, Caroline clasifica las tipologías físicas en seis grupos, a saber:
-La bailarina
-El reloj de arena
-La push-up
-La “pequeña pero matona”
-La atleta
-Y la “grande y sensual”
Veamos cuáles son las características que ella atribuye a cada grupo, comenzando en este post por las dos primeras:
La bailarina: tienen cintura pequeña y poco pecho… lo que hace que, si bien no me siento representada al 100% por ninguno de los seis grupos, encuentre que este es el más afín a mi silueta de la cintura para arriba. Es un tipo físico cuyo reinado en la moda es cíclico y que tuvo su momento de gloria a mediados de los ’60.
Las celebridades elegidas por Caroline como íconos representativos de este grupo son Audrey Hepburn y Nicole Kidman. Audrey medía 1.70, pesaba 50 kilos… y calzaba 42, algo que no parece ir con sus delicadas medidas 80-56-80 (me parece casi increíble que alguien pueda tener 80 centímetros de cadera). Según la autora, Audrey conservaba esas medidas evitando la junk food y visualizando una trampa que se cerraba en su estómago luego de haber ingerido la cantidad de comida que ella consideraba estrictamente necesaria.
Nicole, por su parte, mide 1.80 y se mantiene delgada gracias a un complejo mix de yoga y ejercicios cardiovasculares.
Los SI y NO de la autora para este tipo de figura:
SI
-los vestidos tubo sin mangas, con collar de perlas como accesorio si es que deseamos un look clásico
-faldas fruncidas con grandes cinturones para destacar la cintura
-escotes bote, aunque de vez en cuando un escote más revelador no viene mal y en este tipo de cuerpo puede quedar delicado (ejemplo: escotes V profundo, bien en el frente, bien en la espalda)
-el negro y los colores sólidos, para hacer más notoria la ligereza de las líneas de este tipo físico
NO
-prendas con cintura baja, que desdibujan las proporciones
-faldas demasiado largas
-minifaldas elastizadas o vestidos que requieran de mucha curva para ser llenados

El reloj de arena: figura dominante en la década del ’50, obviamente muy pechugona y curvilínea pero con cintura estrecha. Celebrities representativas: clásicas, Jayne Mansfield, Marilyn Monroe (1.65, curvas volubles que variaban periódicamente) y Sophia Loren (1.75 y 95-60-95 en sus épocas de oro cinematográficas), quien dijo de ella misma que “Cuando Sophia Loren está desnuda, es mucha desnudez”. De la nueva camada: Salma Hayk, Nigella Lawson y Scarlet Johansson.
Los SI y NO de la autora para este tipo de figura:
SI
-el estilo glamoroso de los años 50: vestidos ajustados a la cadera, tacos aguja, etc.
-prendas escotadas, pero no tanto. La idea siempre es insinuar, nunca mostrar demasiado, porque es el tipo de figura en el que más desastroso puede llegar a resultar (al menos en términos de elegancia)
-cinturones que marquen la cintura, al igual que en el caso de las bailarinas
NO
-el Total White, a riesgo de lucir como una enfermera salida de la revista Playboy
-las prendas demasiado amplias y, encima, estampadas
-las minifaldas, a las que aconseja reemplazar por faldas tipo lápiz
En un post no muy lejano seguiré con los otros cuatro tipos de silueta detallados en el libro.

Me despido con un aviso parroquial: el look del blog ha cambiado desde hace unos días porque quiero que este espacio refleje mi propia variedad de estilos, de manera que su aspecto seguirá cambiando cada una cierta cantidad de semanas.
Ahora sí, hasta pronto.

viernes, 7 de enero de 2011

Forever Glamour (I)


Hoy, después de días sin postear looks (no es el mejor momento de mi vida para andar sacando fotos) vuelvo al ruedo para hablar un poco acerca de un libro que constituyó una de mis primeras lecturas del año: Forever Glamour (Guía de belleza, estilo y seducción por las estrellas de Hollywood), de Caroline Cox.
La bajada del título lo dice todo, ya que su autora –que entre otras cosas es profesora de historia de la moda- se dedicó a recopilar tips de belleza de algunos íconos femeninos de la gran industria cinematográfica norteamericana. Debo confesar que, más allá del tema, lo que me hizo comprar el libro fue su estética. Es una cuestión personal, me encantan los libros de verdad (por eso me resisto al e-book, aunque alguno que otro leo), los colores fuertes, y los tonos de la paleta del rosa combinados. Y si a eso se le agrega la palabra "Glamour" el combo resulta atractivo y, más allá de la lectura -muy breve ya que en menos de un par de horitas se agota- pensé en el libro como objeto de decoración. Como tiene lindas fotos, una posibilidad es exhibirlo abierto e ir cambiando las fotos, si es que nos encanta la decoración estilo camarín de diva.
Con respecto al contenido literario en sí: resumo mi opinión diciendo que no creo que una lectora habitual de material relacionado con la moda pueda sacar nada nuevo de esta lectura, salvo quizás algunos chismes de la relación entre stars como Bette Davis y Joan Crawford. De manera que, salvo que el libro les interese como objeto, no recomendaría desembolsar los $86 que cuesta. Suponiendo que un día estén por la avenida Santa Fe y necesiten hacer tiempo o estén haciendo un paseo tranqui, este libro sí se presta para leerlo en el Ateneo Grand Splendid con uno de los (caros) cafecitos de su bar, o gratis en alguno de los lugarcitos del salón que los habitués seguramente conocen. Van a pasar una horita relajada y distendida.
Igualmente, dentro del blog voy a hacer periódicamente una pequeña reseña de los capítulos (son 10).
El capítulo 1 intenta responder la éterea pregunta de qué es el glamour, bajándola al aspecto concreto y detallando una serie de factores que conforman esa intangible –pero visible- cualidad. En primer lugar, el lenguaje corporal, que según la autora –quien se vale de anécdotas reales para ilustrar cada punto- logra que cualquier persona se destaque más allá de su vestimenta y su aspecto físico. La lista del supermercado para lograr un poder irresistible sobre hombres y mujeres se completa con:
-Personalidad
-Encanto
-Simpatía
-Buen cutis
-Actitud disciplinada
-Carácter alegre
-Gusto para vestir
-Cuidada higiene personal
-Delicadeza
-Y lo más importante: un poco de capacidad para ofrecer lo mejor de uno mismo.
Pero ¡ojo!... que la autora recupera el trasfondo ético de la cuestión y nos recuerda que a grandes poderes, grandes responsabilidades, y –por lo tanto- las personas glamorosas deberán ser además tiernas, amables y encantadoras (logrando el círculo virtuoso de que su glamour –y por lo tanto su poder- se potencien cada vez más).
Y si el don de la belleza nos fue esquivo, no importa, la autora nos relata la historia de Eleanor Powell para que recordemos que las técnicas modernas (y no tanto) todo lo pueden. Resulta que Eleanor, que parece que tenía potencial pero era un poco "cache" para los cánones aspiracionales de la época, fue cordialmente invitada por los asesores de imagen de la Metro Goldwyn Mayer a dejarse crecer el pelo hasta los hombros, ponerse extensiones para lograr una cabellera voluminosa (con lo que nuevamente se demuestra que no hay nada nuevo bajo el sol), suavizar la permanente para domar sus rulos naturales, aclararse el pelo para potenciar el reflejo de la luz en los rodajes, cambiar de lado su peinado para desviar la atención de su mandíbula que parece no era perfectamente agraciada, eliminar los poros abiertos con un tratamiento especial (me gustaría conocer ese tratamiento), depilarse las cejas, aumentar siempre su labio inferior con maquillaje, dejarse crecer las uñas y usarlas siempre pintadas, blanquearse los dientes y ponerse fundas de porcelana en los que no tuvieran remedio, y borrar las pecas con rayos ultravioletas (método que según la autora se utilizaba también para el aumento mamario en las épocas pre-cirugía). En la misma tónica, la autora nos cuenta también el importante rol de los asesores de imagen en las carreras de Katharine Hepburn, Jennifer Aniston, Angelina Jolie, Kylie Minogue y Gwen Stefani.
¿Qué no tenemos el dinero para pagar una asesoría? A no desesperar: el libro nos dice (y nos repetirá a lo largo de todos los capítulos) que, con perseverancia, fuerza de voluntad y el sólo hecho de tomar la decisión de animarse, todo se puede. Por supuesto, no pain, no gain. La cosa requiere mucho trabajo duro y, previsiblemente, es cuestión de tiempo.
En breve, reseña de otros capítulos y, en cuanto tenga los ánimos suficientes para hacer la producción, videos donde veremos cómo vestirnos de acuerdo a nuestra "raza" en el horóscopo chino, de acuerdo a los consejos de la poética pitonisa Ludovica Squirru.

 



Miss Powell