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martes, 3 de enero de 2012

(re)tomando 2012

Hola de nuevo,
después de 3 meses muy intensos en mi vida, intento retomar el blog al tiempo que tomo una copa -y su contenido- para darle la bienvenida al 2012.

En estos 3 últimos meses tuve dos trabajos; en este momento no tengo ninguno. A uno de ellos renuncié después de casi 8 años de haber estado ahí, el otro era por tres meses (y mejor así).

De manera que ahora estoy desempleada y enero se presenta ante mis ojos como un páramo con mucho tiempo libre. Como imaginarán mis lectores, estoy en la búsqueda de un nuevo trabajo porque formo parte del selecto club que necesita trabajar para vivir. Soy una proletaria sin prole.

Por otra parte, tomé una decisión afectiva muy fuerte que me hace pensar que ojalá me saliera un trabajo a bastantes kilómetros de Buenos Aires. No creo que eso ocurra, pero creo que no me vendría mal. Mientras tanto, me conformo con unos días de vacaciones (que, dadas las contingencias, no sé si me podré tomar).

En ese escenario, decidí volver a escribir varias cosas; entre ellas, el blog. No hay mucha ropa nueva para mostrar pero sí algunas pequeñas cosas que compré en los últimos meses y -además- quiero cerrar algunos temas que dejé abiertos.

A todos los que lean esto -sean visitantes ocasionales de los que aún llegan a través de las búsquedas en google o ex-lectores habituales- les deseo un muy feliz 2012. Y brindo por ustedes con uno de mis espumantes preferidos de los últimos tiempos: 
1) porque está hecho en base a torrontés, cepa que amo y celebro que haya cobrado protagonismo en el pasado reciente, 
2) porque tiene sabores de recuerdos felices, por ejemplo a manzanas asadas y duraznos dulces recién sacados del árbol (bueno, al menos son los sabores que yo percibo en él) y 
3) porque me encanta su nombre: Deseado.

Y como detalle, mis uñas con el nuevo esmalte de Regina, puro glitter. Reconozco que el glitter a esta altura ya está bastante "quemado", pero a mí me sigue gustando. Y reconozco que este esmalte es tómalo o déjalo, no creo que admita escalas intermedias. Yo estoy usando el tono "delfín", hay uno rojo que creo que para algún evento de alto perfil es ideal.

Por un gran año.




domingo, 12 de junio de 2011

Toma un cántaro de vino

siéntate a la luz de la luna
y bebe pensando en que mañana
quizás la luna te busque inútilmente.

Así habló el poeta persa Omar Khayyam quien, entre otros muchos temas, habló bastante del vino. Quienes gusten de la poesía en general posiblemente lo conozcan y, si no es así, recomiendo que investiguen su obra.

Dijo también Omar:

Nuestro tesoro es el vino y nuestro palacio la taberna (...)

Se ve que los editores de la revista gourmet Cuisine&Vins leyeron a Khayyam alguna vez, ya que desde hace algunos años convierten al señorial Palacio Paz en una gran taberna durante tres noches, en ocasión de celebrar su tradicional exposición, más relacionada con los vinos que con la comida (a tono con el contenido de la publicación).

Mis padres fueron suscriptores de la revista prácticamente desde que fue fundada y en consecuencia la he leído desde niña, por lo que puedo dar fe de que años atrás era mucho más "cuisine" que "vins". En esa época, todos los números venían con una especie de cuadernillo en papel rústico tipo madera donde se recomendaban restaurantes históricos como "Au bec fin" o "El gato que pesca" (lugares que no creo que ningún lector sub-40 conozca ni de nombre, salvo que esté en el mundo de la gastronomía). Por cierto no sé que clase de público tendría hoy en día un restaurante que se llamara como el segundo que mencioné.

Eran otras épocas, claro. En algún momento el vino comenzó a ser un negocio rentable y a ponerse de moda, por lo que la revista se fue orientando a esa temática. Si bien desde su origen las expos de C&V estuvieron más orientadas al vino que a los alimentos, cada año que voy noto que el tema culinario es algo cada vez más nominal.

Finalizada la exposición del 2011, escribo este post para animar a los interesados en el mundo del vino que nunca hayan ido a alguna exposición relacionada y deseen tener la experiencia de hacerlo. Y, de paso, para compartir algunos tips basados en mi experiencia de asistente desde hace varios años a este tipo de eventos, a saber: 

-Si además de tomárselo como una salida "after office" les interesa adentrarse en la cultura del vino, lo que recomiendo es que antes de ir consulten qué bodegas van a encontrar y se hagan una lista de los vinos que desean probar, ya sea porque se los recomendaron, porque leyeron algo en alguna revista, porque les gusta el nombre, etc. Considerando que en una expo se tiene la posibilidad de optar por un promedio de opciones no menor a 150, lo más recomendable para no ir a tontas y a locas (y terminar con un aspecto que se ajuste a ese adjetivo) es seleccionar de antemano lo que nos interese probar.
Dicho esto... recomiendo también dejar un par de opciones abiertas por si una vez en el lugar vemos algo que se nos haya escapado al hacer esa investigación previa.

-Si hacen esa lista, aunque sea mentalmente, tengan en cuenta que a las expos más "marketineras" las bodegas no llevan vinos de alta gama, entendiendo tales como aquellos que cotizan de $100 para arriba (que no necesariamente son "alta gama" en el sentido técnico, pero sí en el económico en nuestro país). En C&V, los vinos de ese tipo están reservados al salón de "alta gama". Por otra parte, existe una exposición llamada Vinos de Lujo, a la que asistí y -en mi opinión- tampoco en ella hay muchos vinos propiamente "de lujo", más allá de que varios de los que allí se puedan probar me puedan encantar en lo personal. Los vinos de real alta gama se presentan en otro tipo de circuitos, más reducidos y poco accesibles al público común del que formo parte.

-Para los que no estén acostumbrados a tomar, recomiendo no probar más de diez vinos... y, de todas maneras, lo más probable es que a quien no sea bebedor habitual de vino no le interese probar más que eso. Una posibilidad para pasarse un poco (o llegar bien a las 10 copas) es tomar sólo UN sorbo de cada copa; total 1) por lo general ya en el primer sorbo nos damos cuenta de si el vino nos gusta o no y 2) en cada stand lo habitual es que te enjuaguen la copa y se deshagan de cualquier resto de vino que haya en ella.
También se puede escupir lo que se prueba, una práctica muy habitual de los sommeliers... pero no muy apropiada para estas situaciones.

-Si bien en cada stand hay (o debería haber) galletitas de agua y/o rodajas de pan, jamás se fíen de esto y coman algo antes de ir (no mucho antes). Mezclar diversas clases de vino con el estómago vacío es lo peor que hay, es de sentido común pero no está de más recordarlo.
En C&V, por ejemplo, hay bandejeo de fiambres o calentitos -cosa que no ocurre en otras expos- pero la realidad es que cada año o es más pobre que el anterior en ese sentido o quizás lo que ocurre es que ciertos asistentes van más dispuestos a amortizar el costo de la entrada (o a comer de arriba si fueron invitados). Este año el grueso del catering estuvo a cargo de Almacén de Pizzas y juro que algún día quiero hacer un documental sobre cuan muertos de hambre parecen ciertos individuos que asisten a estos eventos. Creo que las escasas pizzas duraban cinco segundos en manos de las pobres camareras.
Así que repito: mejor comer en otro lado, antes y después.

-Si pueden, lleguen lo antes posible. Lo ideal es ni bien abran la expo. Después, el tumulto suele ser demasiado. Para disfrutar como se debe -salvo que les encante estar rodeados de gente- es mejor partir elegantemente cuando llega ese punto en que ya no se puede ni caminar.

-Para las mujeres que hagan caso omiso de esa recomendación y se les ocurra ir al baño digamos tipo nueve de la noche... ármense de paciencia porque probablemente se toparán con una fila de damiselas que no saben tomar (cosa que se advierte porque están hablando a los gritos con su vecina de fila y contándole todas las miserias de su vida). Al igual que con la comida: mejor ir al baño antes y después de ir a la expo, si es que se puede lograr.
Esta situación que describí depende mucho del lugar donde se haga la expo y del tipo de público. Pero suele pasar.

Y se pueden decir muchas cosas más, pero las dejaré para alguna próxima entrada.

Los interesados en asistir a este tipo de expos tienen una gran oportunidad cercana -además, gratuita-: el salón de vinos de altura organizado por la provincia de Salta que tendrá lugar el 28 y 29 de junio en el Marriott Plaza. Habrá que ver cómo está este año, pero asistí al primero (hace dos años) y me gustó mucho. Lo recomiendo especialmente para los amantes del torrontés, ya que es un evento ideal para dedicarse a esa cepa y probar las opciones de varias bodegas (muy diferentes entre sí). Las entradas se retiran en la casa de la provincia de Salta.

El 29 es mi cumpleaños y por mil motivos prefiero pasarlo fuera de Buenos Aires pero, si me encuentra aquí, qué mejor que pasarlo tomando unas buenas copitas de torrontés (que me encanta). Todavía no lo sé pero, si alguien va, allí nos veremos.

En un próximo post recreo el look de la noche en que asistí a la expo y se los muestro.

Y, también próximamente, escribiré un post sobre otro placer gourmet que ya sé que genera controversias entre las mujeres: los cigarros y habanos. Yo no fumo otra cosa que eso -jamás probé un cigarrillo común- y me parece interesante escribir un texto sobre ese tema.

Besos











sábado, 4 de diciembre de 2010

Copas, popas y ropas

(o de cómo buscar rimas hasta en la sopa)

Tópico I: Copas

Hace muy poquitos días mi amiga Mati publicó en su blog un post acerca de regalos navideños, orientados a la moda y la cosmética. Aquí, desde mi humilde lugar -y como, lo asumo, si escucho la palabra "antioxidante" pienso en un vino antes que en una crema- les sugiero un par de regalitos de otro tipo, por si los invitan a una comida elegante o quieren agasajar a algún wine lover.
En uno de los típicos planes improvisados de mi vida, el viernes caí cual paracaidista en una cata de vinos de la bodega Colomé organizada en una pequeña y encantadora vinería llamada Wine Spirit (Chenaut 1912). Las chicas que llevan adelante esta propuesta son super amables y si quieren regalar un vino (nota: ya saben qué me pueden regalar para mi cumple), pueden consultarlas y ellas sabrán darles buenas opciones acordes al presupuesto que quieran invertir en su compra.
Tal como aclaré una vez, no es que recibo una caja de vino por decir esto, lo digo porque me gustó la atención que recibí. Si algún día me regalan la famosa caja de vino, no tendré problema en decirlo y, de paso, invitarlos a brindar conmigo por semejante acontecimiento.  

Este viernes probamos 1) el clásico torrontés típico de la bodega, 2) el Amalaya (otro vino emblema) 2009, y otros dos que les recomiendo MUCHO, a saber:
-el Amalaya Gran Corte 2009, vino que se produce anualmente seleccionando las mejores cepas y haciendo un blend que varía de año a año en función a qué tipos de uva se hayan dado mejor en ese período. Tal lo imaginable -más tratándose de un vino que en su mayoría se exporta- predomina el malbec, pero el sabor resultante es único y elegante. Cotiza $85 aprox. Es una excelente opción para llevar a una comida donde quieran lucirse, o para regalar a un gourmet open minded que sepa que existen otros vinos en la viña del señor aparte del malbec.
-Y mi favorito, una declaración remarcable si consideramos que no es que muero por esa cepa: el Malbec lote especial 2009, que acaba de salir al mercado en una partida muy limitada (doblemente limitada si consideramos que muchas botellas de esa partida se exportan) y por lo tanto a la brevedad será sólo un recuerdo en los estantes de las vinerías. Precio: $110. Un dinero, sí, pero si quieren hacer un regalo especial a un amante del malbec van a dejar una huella inolvidable (en el buen sentido, claro). Y si por el amor de Baco tienen la gracia de estar presentes al momento del descorche y de ser convidados con una copa, se van a olvidar del dolor en la billetera y sólo recordarán el buen momento.
También es una buena opción para aquellos grupetes que hacen una vaquita y compran distintos vinos para hacer una cata grupal. Por cierto, si alguien que está leyendo lo hace, que me avise, ya que me gustaría sumarme.




Tópico II: Popas

Y proas, claro, pero había que mantener la rima. Además, ok, las fotos que ilustran el post muestran la proa PERO la segunda fue tomada desde la popa. El yin y el yang, una vez más presentes en el escenario de la vida.
Estas dos fotos son un homenaje a mi última clase del curso de timonel, que fue este sábado. Además, como nunca mostré mi vestuario, les muestro las botitas de goma para que se imaginen el resto y vean que no les he mentido cuando dije que a bordo del barquito soy la antítesis de carla peterson en la campaña de Vitamina.
En la segunda foto, por su parte, se ve algo del vestuario de un compañero de clase, para reforzar el concepto de que no estamos para la producción fotográfica.

 



Tópico III: Ropa

La producción que faltó en el tópico II la aplico al tópico III que, si no fuera por el detalle de que no estoy copa en mano, resume a la casi perfección el espíritu de este post. Para subsanar ese detalle de composición, la copa en mano la tengo mientras estoy escribiendo esto (soy experta en teclear con una sola mano, es por eso que arranqué el 4 a la tarde y siendo ya 5 sigo escribiendo).  
Las fotos fueron sacadas en la rambla de pde durante mi última escapada uruguaya. Es un look similar al de la comida en Garzón porque el jean, la cartera y las botas son los mismos que usé ese día. Esta vez están combinados con:
-un top verde seco rasado arrugado, comprado en calle Córdoba, que mostraré en detalle otro día,
-pañuelo comprado en un negocio amado por mi amiga Katrynita, Giranda (reducto belgranense en la esquina de moldes y echeverría). Es italiano y enorrrrrme, tanto que se puede usar como vestido (largo). En breve publico la foto testigo. Precio: $100.
-y la campera de cuero fake que mostré hace poco.



Mi pobre mano tecleadora se acalambró, voy a darle descanso y terminar mi copa de vino (que lamentablemente no es el malbec lote especial). Besos 

EDITADO: se me había trastocado "lote" por "corte". El segundo vino del que hablé es el LOTE especial. Corregido está.






domingo, 7 de noviembre de 2010

Brindis de inicio

Clavándome (perdón, degustando) una copa de malbec patagónico empiezo este blog.
Y justamente de eso trata esta entrada: de la edición 2010 de Vinos de Lujo, esta vez auspiciada por la revista El Conocedor y con sede en el Hotel Alvear, en los salones donde altri tempi hacía sus expo -mejores que las de ahora, a mi criterio- la revista Cuisine & Vins. Hacia allí pues partí, como es de suponer (con una persona que me hizo la segunda, ya que aunque una tiene cultura alcohólica nunca se sabe y es mejor ir con alguien que tome menos y que en el peor de los casos vaya de acompañante en la ambulancia).
Tal lo imaginable: había muuuucha gente. Consejo para los que nunca fueron a este tipo de expos: caigan ni bien se anuncia la largada. A las dos horas aprox. llega un momento en que la cosa se hace insostenible y ya no sabés si tomaste de más y no tenés conciencia de tus pies o si simplemente es que te está llevando la marea humana.

Para comenzar, es bueno aclarar que "de lujo" es una calificación que sólo resulta aceptable en el contexto, ya que no estamos hablando de vinos de alta gama real, sino -en promedio- de vinos de un valor equivalente al doble de la gama más típica que venden todos los super y que se toman en el asado familiar, por poner un ejemplo de situación.

Una de las notas de color de estos eventos es chusmear un rato y detectar a la fauna farandulera local. Asumo que los días potentes en ese aspecto fueron el lunes y el martes (de inauguración para invitados especiales) y el viernes sólo vi a Guillermo López (= el pelado de CQC), Fierita y otro que ahora está de panelista en Zapping y no me acuerdo el nombre. Del ambiente gourmet vi a Osvaldo Gross, Inés de los Santos (bartender muy famosa) y por supuesto a Fabricio Portelli que es la cara visible de El Conocedor. También vi a dos personas que son famosas para mí porque trabajan dentro de una empresa que conozco bien (obviamente, conservaré sus nombres en el más oscuro anonimato). Y posiblemente me debo haber cruzado a más gente que conozco, cada tanto veía caras que me resultaban familiares, pero no podía descifrar de dónde. Ya nos cruzaremos en otra expo y quizás me haya acordado para ese momento.

El público de a pie como yo da para un análisis sociológico muy interesante, lo recomiendo a chicas y chicos de Sociales (UBA por supuesto) que quieran hacer un estudio de campo en ese rubro. Es un poco lo que -humildemente- hago cada vez que voy, y voy desde hace varios años a este tipo de after office hoteleros. Es notable ver cómo año a año crece la cantidad de mujeres (persona que me acompañaba señaló que muchas van de levante... yo soy más piadosa y pienso que a muchas les gusta el vino, aunque no sepan tomar) y también la cantidad de hombres a los que aplica el mismo comentario que para las mujeres.

Algunos stands que visité y recuerdo (no fui tan prolija de llevar libretita y tengo capacidad para probar mucho):
-Domingo (tradicional bodega salteña), cuyo vino más reconocido es el torrontés Finca de Domingo, del que hoy en día existen tres variedades: 1) el tradicional joven sin paso por barrica, 2) otro con paso por barrica y 3) la versión tardía. Probé 1 y 2, sigo prefiriendo la 1.
-Colomé, que también cuenta entre sus stars al torrontés y al vino de corte Amalaya, que por supuesto he probado en otras ocasiones. Probé ambos, sólo para ver si mantenían la calidad. Sí.
-Codorniú, donde -como me encanta el María- probé el reserva. Aprobado.
-Atamisque, de capitales franceses a cuyo gerente conocí en el Sofitel Arroyo en el marco de la semana francesa. La verdad (y lamentablemente no recibo una caja de malbec por decir esto) me gustaron todos los vinos que probé de la bodega.
-Palau (agua mineral salteña) donde unos muy chispines Guillermo López y Fierita se pusieron a hablar con la persona que me acompañaba (que no mira tele y ni sabía con quiénes estaba hablando). Es un agua muy rica y me enteré de que la venden en el local de Palau que está por el downtown.
-Paladini: thumbs down, a ese stand y a todo el costado "gastronómico" de la expo, que fue deprimente. Menos 10. Pequeña digresión: no le pueden dar de probar cantidad de vinos a personas que en algunos casos no tienen la resistencia suficiente sin poner a su disposición la posibilidad de comer algo entre copas. Los que hacen este tipo de expos deberían conocer al detalle al público que concurre a estos eventos. Algunos saben tomar, otros no. Y se nota.
-Bodegas del Desierto: la primera y única bodega de La Pampa, muy reciente y los vinos lo delatan. No son deslumbrantes, pero hay que ponerle una ficha, darle unos añitos y volver a probar.
-Altos Las Hormigas: probé un malbec reserva que mucho no me gustó.
-Finca La Amalia: otro malbec que tampoco me fascinó.
-Rossel Boher: bodega más conocida por sus "espumantes" (palabra que detesto) pero probé el merlot 2006 Casa Boher y me encantó. Cabe aclarar que mis vinos favoritos son el syrah y el merlot en ese orden y cuesta encontrar un merlot que le haga honor a su nombre. Este, a mi juicio, cumplió ese requisito con creces.
-Salentein: probé el malbec reserva, no estaba mal, pero me gustan más otros.
-Universo Austral: probé un carmenere que debe ser el vino con más gusto a pasto que probé en mi vida.
-Finca Flichman: ahí había varios interesantes y elegí el postales de tupungato, no es un vino para andar comprando todos los días en el chino de acá a la vuelta dado su precio, pero estaba muy rico con m de mucho.

Next stop (etílica): la feria de espumantes organizada por revista joy a realizarse 11, 12 y 13 de noviembre en el hotel Panamericano. No tengo quorum hasta el momento, pero me animo a ir sola, así que allí estaré, posiblemente el sábado. Si el 14 no hay señales de mí... bueno, por las dudas les dejo un beso a todos.
Recuérdenme con cariño.